Yoga Nutricional & Vida Slow

“Ralentiza Anna”… Esa frase es la voz de mi experiencia, pero también la de mi alma. Es la llave que abre la puerta a un espacio donde hay tiempo a la reflexión, donde la creatividad aflora y los pequeños momentos son la mayor de las experiencias.

También es el espacio donde eliges parar, donde respiras profundamente y escuchas tus emociones. Donde entiendes que hay emociones(ni negativas ni positivas) y que permitirse sentirlas es lo que más satisface, pues no hay que querer cambiarlas de un momento para otro.

Es un espacio donde gana la confianza a la ansiedad, donde haces cambios en tu vida desde el corazón y no desde la razón y los haces con ganas de sentir, experimentar, quizás también con miedo pero sin que este te paralice.

Pues desde esta perspectiva, os voy a presentar el proyecto que tengo entre manos que me apasiona y al que estoy nutriendo.

Su nombre es: YOGA NUTRICIONAL & VIDA SLOW.

Os confieso un momento personal que viví y que la da mucho sentido a este proyecto. Cuando acabé la Universidad tuve la suerte de empezar a trabajar enseguida y ya mi grado de responsabilidad aumentó y además yo lo hice crecer más por querer llegar donde me exigía yo misma, quizá también por creencias que vienen impuestas por la sociedad.

Pues bien, no sólo trabajaba en una consulta de Nutrición por las mañanas (y por las tardes hacía dietas) sino que le sumé trabajar como profesora de patinaje, estudiaba Inglés, me apunté a un Posgrado Online de Nutrición y para rematar jugué a futbol con otras amigas (tardé 2 meses en darme cuenta que era demasiado y tampoco me apasionaban los horarios ni el riesgo de lesionarme y me desapunté).

Un día, mientras conducía y con las dos manos bien agarradas al volante pensé: Yo quiero ayudar a otras personas que les esté pasando esto mismo que a mí. Sentía que NO disfrutaba de lo que hacía, sino que simplemente hacía y hacía y hacía sin disfrutar. Sin tiempo para disfrutar. Sin espacio para parar y disfrutar. Y descansar! Ralentizar, simplificar…!!!

Cada persona tiene su límite, sus gustos y sus creencias y lo más importante es escuchar las señales que nos manda el cuerpo. Los míos fueron claves y aquí seguimos en el camino, aprendiendo con ideas ya claras para saber decir NO (no me apetece, no quiero, no me da la gana, o simplemente NO), saber distinguir entre hacer algo que te gusta y pasarte dedicándole demasiadas horas (Por ejemplo, cuántas personas conoces que hayan enfermado por dedicar demasiado tiempo a su trabajo y poco a su cuidado personal o a su familia? Luego si se dan cuenta del ORIGEN de su ansiedad, del problema cardiovascular, de las rojeces de su piel o de lo mal que les funciona su sistema digestivo van a volver a entender la vida de una forma más simple, más conectada con su ser…)

Mi trabajo me ha ido llevando aquí, a encarar con fuerza y también con inquietud e ilusión para avanzar en este proyecto. Y siento que he conectado con mi misión, si es que todos tenemos una, yo agradezco pensar que he encontrado la mía ayudándote a ti cuando lo necesites. A todas las personas que he conocido en consulta he visto que cuando estaban preparados para cambiar lo hicieron y les mejoró su calidad de vida.

En cambio, ni el mejor método puede hacer cambiar a una persona que está indispuesta en ese momento. Vaya, que no es su momento para cambiar B sino que debe empezar a tratar A, que es su estado de motivación para mejorar su salud, sus hábitos. Debe parar y escuchar su estado emocional, comprender sus emociones y quitarse el peso de algunas emociones mal gestionadas como la culpa, rabia, el miedo…

Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Yo pienso que si no le damos tiempo a la vida nos perdemos a muchos maestros y el que nos cruzamos más adelante es un poco duro pero necesario para que cambies YA algo de tu vida que no funciona.

En las sesiones de Yoga también he conocido a muchísimas personas que estaban tocando fondo o que tocaban el techo saturadas por ansiedad, emociones mal canalizadas… Si es que todos somos aprendices y maestros en cada momento. Lo más difícil es entender que esto te sirve para algo y liberarte de sentir vergüenza o culpa ( o sentirlo pero ganar tú con tu fuerza imparable por sentirte bien). Este es el primer paso, atreverse a expresar.

Con la práctica de Yoga han perdido el miedo a parar y han observado que somos más eficaces incluso cuando nos damos tiempo a la reflexión que cuando vamos saturados como pollos sin cabeza corriendo a ningún sitio. Vamos a gritar un BASTA YA?!( lo que te quiero transmitir no es ninguna broma).

Inspira profundamente y llena tus pulmones, exhala (Ahhhh….). Siente como creas espacio en tu cuerpo. Ahora estira un poco tu cuerpo, túmbate en el suelo por ejemplo y mueve las piernas, estira los brazos imitando como si te desperezaras por la mañana. (Aaahhhoouu…Sí, Sí permítete sentir). Sólo con eso ya llegas a un mejor estado de relajación donde dar el siguiente paso en tu vida.

Un nuevo hábito por aprender.

Un estado de calma.

Una digestión más saludable.

Simplificar tu vida.

Amar el Yoga porque te nutre y vivir una vida Slow. Te la mereces. Me la merezco.

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